domingo, 16 de septiembre de 2012
Primer día
Era tan tierno con su mirada blanca y negra, tenía una estrella negra, orejitas chiquititas y una gran sonrisa. Y después me acostumbré a llamarlo ocho y dormir con él.
La llegada de ocho
Un día caminaba por las calles de Castro y me encontré a la Alicia y dijo que me tenia un regalo. Y lo abrí, no sabía cómo llamarlo. Pero lo miré y tenía una forma de un ocho. Así nació ocho.
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